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miércoles, 10 de noviembre de 2010

Una oportunidad única

Mi madre me despertó sobresaltada: Hijo, despierta hijo! Bostece y le dije: ¿Qué quieres mami?  Estoy muy cansado, ayer me acosté a las 3 de la mañana porque estaba ayudando a padre a trabajar! Me impresione al ver una sonrisa en su cara, y me dijo: no te preocupes hijo, que nunca más te va a pasar eso, vas a tener la oportunidad de tener una vida mejor. Al escuchar aquello me levante y nos fuimos al salón donde me explico todo. Me dijo que cerca del pueblo había una colonia de españoles y que cada cierto tiempo daban la oportunidad de formar a un grupo de cubanos, y cuando acabase el periodo de formación eran tenían la oportunidad de irse a trabajar a España trabajando de lo que se había formado.  Me vestí y fuimos corriendo a la colonia a ver si podía participar. Por suerte cumplí 18 años la semana pasada y eso me permitió entrar en la formación. No pude evitar llorar de alegría. Todo parecía que iba a poder cumplir mi sueño, trabajar en un hospital. Durante 6 meses recibí un curso de auxiliar de enfermería y por fin llego el gran día, por un lado era un día alegre pero por otro un día muy triste. Me tenía que despedir de mi familia porque el avión salía hoy mismo. Mi madre y mi padre me desearon muchísima suerte. Nos pusimos todos a llorar, pero todos sabíamos que esto que me había pasado había sido una gran oportunidad y yo no tenía pensado desaprovecharla. Les prometí que les iría a ver de vez en cuando.  Conmigo viajaban 37 personas. Llegamos a España y nos dieron las instrucciones para vivir y todo eso. El grupo de españoles ya tenían una serie de casas alquiladas para cada uno de nosotros y todos teníamos trabajo. Me alegre muchísimo al darme cuenta de que todavía hay gente buena en el mundo, lo que habían hecho ese grupo de españoles no lo podre olvidar nunca, le han dado rumbo a mi vida.  Empecé a trabajar y me gusto bastante, al principio tenía miedo de que la gente me rechazara o algo, pero todo fue muy bien! Me gusto el ambiente de trabajo. Ahora han pasado 18 años y estoy súper bien en España, me case con una compañera muy guapa, tengo 1 hijo maravilloso y tengo muchos amigos. Cada vez que me voy a la cama, doy las gracias a ese pequeño grupo de españoles que hicieron realidad mi sueño.  Mi padre murió hace 2 años,  y mi madre se quedo sola en el pueblo así que le dije que se viniera a vivir conmigo, me dijo que no tenía dinero y que no quería molestar. Me puse a llorar, jamás imagine que esas palabras pudieran salir de la boca de mi madre. Sobre la marcha le dije:  Mami, tu durante 18 años te ha esforzado para sacarme adelante, has trabajado días enteros para que no me faltara comida, me has educado, has  jugado conmigo , aun teniendo poco dinero de vez en cuando me dabas algo para comprar cuches y tu renunciabas a tus caprichos. Ahora déjame que yo te page el billete y que intente hacer todo lo que tú has hecho por mí, pero sé que eso será muy difícil, ya que lo que tú hiciste por mí no tiene límites.  Se puso a llorar y en tres días llego al aeropuerto de Madrid, la recogí en el coche y la lleve a su nueva casa. A partir de este día, vivimos todos felices

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